
La enfermedad de la altitud puede arruinar tu sueño de viajar a Cusco, Perú. Ubicada en lo alto de los Andes, Cusco cuenta con una elevación de 11,152 pies (3,399 metros) sobre el nivel del mar, lo que la convierte en un destino pintoresco pero desafiante para los viajeros. Mientras que las vistas impresionantes, el rico patrimonio cultural y el atractivo de Machu Picchu esperan, la gran altitud puede suponer una amenaza grave para tu bienestar. En esta guía integral, exploraremos qué es la enfermedad de la altitud, sus síntomas y te proporcionaremos cinco consejos invaluables para superarla y aprovechar al máximo tu tiempo en Cusco.

La enfermedad de la altitud, también conocida como enfermedad de la montaña aguda (EMA), es una condición que puede afectar a las personas cuando ascienden a grandes altitudes demasiado rápido. Por lo general, ocurre a altitudes de 8,000 pies (2,400 metros) sobre el nivel del mar y más, y Cusco, con su elevación de 11,152 pies (3,399 metros), se encuentra dentro de este rango. La EMA puede afectar a cualquier persona, independientemente de la edad, el género o el nivel de condición física.
La causa principal de la enfermedad de la altitud es la disminución de la cantidad de oxígeno a grandes altitudes. A medida que asciendes, la presión del aire disminuye y el cuerpo recibe menos oxígeno. Esto conduce a varios cambios fisiológicos a medida que tu cuerpo se adapta a los niveles más bajos de oxígeno.
La enfermedad de la altitud puede manifestarse de diversas maneras, y sus síntomas pueden variar desde leves hasta graves. Reconocer estos síntomas temprano es crucial para manejar la condición de manera efectiva. A continuación, se presentan algunos signos comunes de la enfermedad de la altitud:
1. Dolor de Cabeza: Uno de los síntomas más comunes de la enfermedad de la altitud es un dolor de cabeza palpitante. Esto suele ser el primer signo de que tu cuerpo está luchando por adaptarse a los niveles reducidos de oxígeno.
2. Náuseas y Vómitos: Puedes experimentar una sensación de náuseas, que puede progresar a vómitos en casos más graves. Esto puede provocar deshidratación, lo que empeora la situación.
3. Fatiga: Sentirte inusualmente cansado, débil o letárgico es un síntoma común de la enfermedad de la altitud. Incluso las tareas simples pueden volverse agotadoras.
4. Mareo y Ligereza: Puedes sentirte inestable sobre tus pies, con sensaciones de mareo y ligereza.
5. Falta de Aliento: A medida que tu cuerpo lucha por obtener suficiente oxígeno, es posible que te sientas sin aliento y respires rápidamente, incluso con un esfuerzo físico mínimo.
6. Dificultad para Dormir: Muchas personas experimentan un sueño de mala calidad a grandes altitudes, lo que puede empeorar otros síntomas.
7. Pérdida de Apetito: La enfermedad de la altitud puede provocar una disminución del apetito, lo que puede contribuir a la fatiga y otros síntomas.
Para mitigar el riesgo de enfermedad de la altitud en Cusco, es vital permitir que tu cuerpo se acostumbre. La acclimatación es el proceso de adaptarse gradualmente a los niveles más bajos de oxígeno a grandes altitudes. A continuación, se presentan algunos consejos sobre cómo acclimatarse de manera efectiva:
1. Llega a Cusco con Antelación: Si es posible, llega a Cusco unos días antes de emprender cualquier trekking o actividad a gran altitud. Esto permite que tu cuerpo se adapte gradualmente al cambio de elevación.
2. Tómatelo con Calma: Cuando llegues a Cusco, tómatelo con calma. Evita actividades extenuantes y da a tu cuerpo la oportunidad de acostumbrarse. Disfruta de los lugares y la cultura de la ciudad a un ritmo relajado.
3. Mantente Hidratado: Beber suficiente agua puede ayudar a aliviar los síntomas de la enfermedad de la altitud. La hidratación adecuada es clave para apoyar la adaptación de tu cuerpo a la altitud.
4. Limita el Alcohol y la Cafeína: Tanto el alcohol como la cafeína pueden contribuir a la deshidratación, así que es mejor consumir estas bebidas con moderación.
Ahora que entiendes qué es la enfermedad de la altitud y cómo acclimatarte, exploremos cinco grandes consejos para ayudarte a superar la enfermedad de la altitud y disfrutar al máximo de tu tiempo en Cusco, incluyendo tu viaje a la magnífica Machu Picchu.

Lares Machupicchu Trek 4 Días
La enfermedad de la altitud puede deshidratarte más rápido de lo que te imaginas. A grandes altitudes, los niveles más bajos de oxígeno te hacen respirar más rápidamente, lo que puede provocar una mayor pérdida de agua. Para contrarrestar este efecto, es crucial mantenerse bien hidratado durante tu estancia en Cusco.
Comienza bebiendo suficiente agua antes de llegar a Cusco. Comienza esta práctica al menos un día o dos antes de tu viaje para asegurarte de que estés bien hidratado cuando llegues a gran altitud. Una vez en Cusco, continúa bebiendo agua consistentemente. Apunta a beber al menos ocho tazas (64 onzas) de agua al día, y más si eres físicamente activo.
Además del agua, considera beber té de coca, un remedio local que se cree que ayuda con la enfermedad de la altitud. El té de coca se hace de hojas de coca, que han sido tradicionalmente utilizadas por los pueblos indígenas de los Andes para combatir los efectos de la gran altitud. Aunque la eficacia del té de coca sigue siendo un tema de debate, muchos viajeros lo encuentran reconfortante y útil para manejar los síntomas leves de la enfermedad de la altitud.
Una de las formas más efectivas de reducir tu riesgo de enfermedad de la altitud es tomar un enfoque gradual para ascender en elevación. Evita apresurarte a gran altitud y, en su lugar, permite que tu cuerpo se acostumbre naturalmente. A continuación, se presentan algunos consejos para un ascenso gradual:
Pasa un Día o Dos en Cusco: Al llegar a Cusco, resiste la tentación de ir inmediatamente a Machu Picchu u otros destinos de gran altitud. Pasa un día o dos explorando Cusco y sus alrededores para acclimatarte lentamente. Esto dará a tu cuerpo tiempo para adaptarse antes de aventurarte a mayores altitudes.
¡Toma un recorrido por la ciudad de Cusco mientras te acclimas!
Evita Actividades Extenuantes: Durante los primeros días a gran altitud, evita actividades extenuantes como senderismo o esfuerzo físico intenso. Guarda estas aventuras para más tarde en tu viaje cuando tu cuerpo esté mejor adaptado a la elevación.
Duerme a Menores Altitudes: Si es posible, pasa las noches a menores altitudes. Por ejemplo, puedes quedarte en el Valle Sagrado o Aguas Calientes (la ciudad más cercana a Machu Picchu) antes de visitar la antigua ciudadela. Esto puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad de la altitud durante tu expedición a Machu Picchu.
En algunos casos, puede ser necesario considerar la medicación para prevenir o tratar la enfermedad de la altitud. Antes de usar cualquier medicación, es esencial consultar con un profesional de la salud, ya que pueden brindarte orientación sobre el mejor enfoque para tu situación específica. A continuación, se presentan algunos medicamentos comunes utilizados para la enfermedad de la altitud:
Acetazolamida (Diamox): La acetazolamida es un medicamento recetado que ayuda a aumentar tu frecuencia respiratoria, lo que puede ayudar a mantener niveles adecuados de oxígeno en tu sangre. A menudo se recomienda como medida preventiva cuando se viaja a gran altitud. Sin embargo, consulta con tu médico para obtener la dosis adecuada y cualquier efecto secundario potencial.
Ibuprofeno: El ibuprofeno de venta libre puede ayudar a aliviar los síntomas de la enfermedad de la altitud, como dolores de cabeza y dolores musculares.
Dexametasona: Este medicamento recetado se puede utilizar para el tratamiento de síntomas graves de la enfermedad de la altitud. Es esencial seguir las recomendaciones de tu proveedor de atención médica para la dosis y el uso.
Remedios Naturales: Algunos viajeros también exploran remedios naturales como hojas de coca, té de jengibre y ginkgo biloba. Aunque la eficacia de estos remedios varía de persona a persona, pueden proporcionar algún alivio para los síntomas leves.
Recuerda que la medicación no reemplaza la acclimatación y la hidratación adecuada. Es crucial combinar la medicación con un ascenso gradual y otras medidas preventivas para obtener los mejores resultados.

Comer una dieta equilibrada y nutritiva puede desempeñar un papel significativo en la prevención y el manejo de la enfermedad de la altitud. Tu cuerpo necesita un suministro adecuado de nutrientes esenciales para funcionar de manera eficiente a gran altitud. A continuación, se presentan algunos consejos dietéticos que debes considerar:
Carbohidratos: Los alimentos ricos en carbohidratos proporcionan una fuente de energía fácilmente disponible, lo cual es esencial cuando tu cuerpo está trabajando más duro debido a los niveles más bajos de oxígeno. Incluye alimentos como arroz, pasta y quinua en tu dieta.
Alimentos Ricos en Hierro: El hierro es crucial para la producción de glóbulos rojos, que transportan oxígeno a lo largo de tu cuerpo. Incorpora alimentos ricos en hierro como carnes magras, frijoles y verduras de hoja verde en tus comidas.
Vitamina C: Esta vitamina puede ayudar a tu cuerpo a absorber el hierro de manera más eficiente. Incluye frutas cítricas, fresas y pimientos en tu dieta.
Evita el Exceso de Sal: El consumo excesivo de sodio puede contribuir a la deshidratación. Limita tu ingesta de snacks salados y alimentos procesados.
Evita Comidas Pesadas y Grasas: Por supuesto, las comidas grasas pueden ralentizar la digestión y hacerte sentir incómodo. Opta por opciones ligeras y fáciles de digerir, especialmente durante los primeros días a gran altitud.
Cocina Local: No te pierdas la oportunidad de probar platos peruanos locales, que suelen ser ricos en nutrientes y sabores. Así que prueba la quinua, el ceviche y los platos a base de papas para disfrutar de los placeres culinarios de la región.

Cuando se trata de la enfermedad de la altitud, las señales de tu cuerpo son invaluables. Presta atención a cómo te sientes y prepárate para hacer ajustes en tus planes si es necesario. A continuación, se presentan algunas consideraciones clave:
Descansa: Si experimentas síntomas de la enfermedad de la altitud, el mejor curso de acción es descansar. Encuentra un lugar cómodo, siéntate y relájate. Evita presionarte para continuar con actividades extenuantes.
Desciende si es Necesario: En algunos casos, los síntomas de la enfermedad de la altitud pueden volverse graves, y descender a una altitud más baja es el único remedio efectivo. Si tus síntomas empeoran o no mejoran, es esencial tomar este paso por tu seguridad.
Terapia de Oxígeno: En Cusco, muchos hoteles y clínicas ofrecen terapia de oxígeno para viajeros que experimentan síntomas de la enfermedad de la altitud. Esto puede proporcionar un alivio rápido y ayudarte a recuperarte más rápidamente.
Evita el Alcohol y el Tabaco: Es aconsejable abstenerse de alcohol y tabaco durante tu estancia en regiones de gran altitud, ya que pueden empeorar los síntomas de la enfermedad de la altitud.
Aunque la enfermedad de la altitud puede ser una preocupación al viajar a destinos de gran elevación como Cusco, no debería disuadirte de experimentar las maravillas de esta hermosa región, incluyendo el icónico Machu Picchu. Con la preparación adecuada, la acclimatación y la atención a las señales de tu cuerpo, puedes minimizar el riesgo de la enfermedad de la altitud y aprovechar al máximo tu aventura en Perú.
Recuerda que cada cuerpo reacciona de manera diferente a las grandes altitudes, así que es esencial monitorear tu bienestar y ajustar tus planes en consecuencia. Finalmente, con las precauciones adecuadas y un sentido de aventura, puedes saborear la impresionante escenografía, los tesoros culturales y las experiencias inolvidables que Cusco y Machu Picchu tienen que ofrecer, sin ser obstaculizado por los efectos de la enfermedad de la altitud. ¡Viaja seguro!
